Y las dos ríen. Ríen a la vez. Dibujando una sonrisa en sus caras que las hace estar y sentirse mucho más guapas y perfectas. Que las hace, aunque solo sea por un momento, olvidar los problemas, y valorar algo más los pequeños detalles la vida. Mostrándose así como dos adolescentes diferentes, sumidas en una misma risa enloquecida